
Por aquí ya he escrito en un par de ocasiones como era mi vida profesional utilizando un iPad, tanto cuando me lo compre, como no hace ahora mucho tiempo. Trabajaba con él y me era más que útil. Pero todo cambio esta semana cuando de repente, dejó de funcionar.
Así por las buenas, el pasado miércoles decidió que hasta aquí había llegado su vida y decidió ya no enchufarse. Probé todo lo que encontré por internet: reseteos, DFU, conectos diferentes… hasta un par de métodos ‘diferentes’ como era darle 3 golpecitos detrás o dejarlo un buen rato dentro del coche al sol, pero nada. Ayer lo llevé a la Apple Store, esperando que hicieran algún rito de voodoo desconocido para mi y que reviviera mi iPad, pero no fue así y simplemente corroboraron la defunción.
Han sido 3 años y medio llenos de buenos momentos. Tiempo que sinceramente se me ha hecho corto, ya que pensaba alargar su vida todo lo que Apple me permitiera, pero no ha podido ser así y todo esto se ha visto truncado.
¿Y ahora qué? Pues muy sencillo. Toca tirar de papel y lápiz para las reuniones y bocetos, es decir, volver al antes. Voy a dejar pasar un tiempo, esperar hasta que salgan las nuevas versiones, para entonces valorar si me agencio otro, que más que seguramente sería un mini.
Fue bonito mientras duró…
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