31 de enero de 2014, después de más o menos 2 años y medio, casi podríamos decir que 3, cogía mi mochila de raquetas y miraba que estuviera todo. Las 2 Head Radical que me acompañan desde hace ya varios lustros, bote de pelotas, gorra, toalla, camiseta…sí estaba todo. Cogía la bici y me iba a las pistas de aquí, era mi vuelta a las pistas. Volvía a jugar a tenis.
Era una sensación extraña y claramente me costó lo suyo, pero volvía a jugar a ese deporte que ya me acompaña desde hace más de 20 años y que espero que siga muchos años más acompañando.
Luego vino el primer torneo después de bastantes más años, creo que 7 exactamente. Cambia mucho la cosa de jugar para pasar el rato a meterte en un partido ‘oficial’, aunque simplemente sea la competición local de la cual siempre he jugado y siempre he querido ganar. Sabía que iba a ser complicado, pero estaba feliz y disfrutando de mi vuelta a las pistas, quería jugar y jugar y jugar.
Acabé mi primer torneo con unas grandísimas sensaciones, jugando con ganas como hacía tiempo (evidentemente) que no jugaba y con ganas de que se hubiera jugado todo seguido. Llegó el verano y el correspondiente parón por calor, vacaciones y demás.
Llegamos de nuevo al inicio de temporada y como siempre, la pretemporada difícil y complicada, pero esta vez ya no empezaba de 0, sino todo lo contrario. Encaré el torneo social de mi club de la misma forma que el anterior: ganas infinitas de jugar.
Y empezó a venir todo rodado. Ganando y ganando. Jugando cada vez mejor hasta llegar a las últimas partidas vitales contra la gente que se lo iba a jugar todo. Una victoria más, una derrota esperada y una victoria épica después de jugar casi 4 horas (probablemente el partido más épico/largo que he jugado nunca…) y luego llego la recompensa. Campeón.
En 1994 jugaba por primera vez el campeonato local. Yo tenía apenas 13 años y sólo llevaba 2 jugando a tenis. Lo encaré con ganas, era la 3a categoría de aquel entonces, donde el tenis estaba en máximo auge aquí y donde el nivel era más que alto. En aquel primer año quedaba 3o con el correspondiente ascenso de categoría. Ese año me dije que algún día ganaría el torneo absoluto, el de la primera categoría.
No sabía que ese momento iba a llegar 20 años después, cuando sinceramente ya no lo esperaba. Pero lo que sí sabía es que me iba a hacer la misma ilusión que cuando empecé hace 20 años, la misma ilusión que ese chaval de 13 años que acababa de coger una raqueta.
En este 2014 he ganado ese campeonato que soñaba. No es un Roland Garros, ni una Copa Davis, pero para mi y a mi nivel, es más que eso incluso. 2014 ha sido el año del tenis, el año que cumplí un sueño que tenía desde pequeño y que ahora se ha cumplido.

Responder