
El pasado domingo noche, madrugada por estos lares, se acabó una de las series que más seguidores ha tenido durante los últimos años, Lost (o como aquí llaman… Perdidos).
No voy a contar nada del final, ni tampoco nada de la serie, ya que igual hay gente que o bien todavía no lo ha visto o bien aún no se ha enganchado a esta creación del bueno de J.J. Abrams, pero si que quiero dar mi punto de vista general.
Lost ha sido una gran serie, una de esas series que te hace directamente escribir sobre ella, una serie donde en cada capítulo surgía un misterio más y tal vez ese ocultimos es lo que ha hecho que millones de personas en todo el mundo sigan la serie. Los números, el oso polar, los vídeos en blanco y negro, Los Otros, el humo negro, las tormentas, la temporalidad, la estatua de 4 dedos, el barco antiguo, Vincent… todo ello ha formado parte de toda la mitología Lost durante 6 temporadas, pero todo acabó y tengo que decirlo, a mi me gustó el final, un muy buen final para una muy buena serie.
Lost se ha ido y no sabemos cuando surgirá la siguiente serie que haga que el mundo se paralice y que la gente se levante un domingo madrugada para verla en casi-directo (yo no lo hice por cierto…), pero para los más ‘jovenes’ hay que recordar que todo esto ya pasó, es decir, en los 90 vivimos con series como Twin Peaks que con sólo 2 temporadas asustó al mundo con su ‘quién mató a Laura Palmer‘ o la mítica Expediente X, que duró 9 temporadas con una de las parejas más míticas en la historia de la tv, Mulder & Scully y por último destacar otra más, aunque más joven pero con alguno de los capítulos más memorables en la historia de la tv, Battlestar Galactica.
Se acabó Lost…y como no podía ser de otra forma, con Vincent como protagonista…
Oyendo: Robin Thicke – Make U Love Me
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